Rescatando Historias: un apasionado por las motosierras antiguas reúne 130 ejemplares que reviven la memoria de los pioneros del monte misionero

Daniel Hippler impulsa “Rescatando Historias”, un proyecto que recupera máquinas de distintas épocas y las lleva a eventos de Misiones. Su colección incluye una motosierra de 1938 y modelos con mecanismos poco comunes que despiertan la curiosidad y los recuerdos de quienes trabajaron en el monte.

Detrás de cada motosierra antigua puede esconderse una historia de trabajo, esfuerzo y recuerdos. Algunas fueron herramientas fundamentales para los pioneros forestales de Misiones; otras llegaron desde distintos países y hoy son piezas difíciles de encontrar. Con la intención de preservar ese legado, el coleccionista Daniel Hippler reunió 130 ejemplares y creó Rescatando Historias, una propuesta que recorre distintas localidades de la provincia.

Su pasión comenzó hace seis años, cuando empezó a buscar motosierras antiguas. Desde entonces, incorpora nuevas piezas cada vez que encuentra una oportunidad, ya sea en chatarrerías, recicladoras o encuentros con otros coleccionistas. Muchas llegan fuera de funcionamiento, por lo que parte de su trabajo consiste en limpiarlas, recuperar su aspecto y prepararlas para exhibirlas.

La colección reúne actualmente 130 máquinas, con 93 modelos diferentes. Sin embargo, por una cuestión de espacio, puede trasladar hasta 84 ejemplares en su tráiler. Cada uno cuenta con una ficha técnica que detalla su cilindrada, potencia, peso, procedencia y, cuando corresponde, el nombre de la persona que lo donó o regaló.

El proyecto también tiene un componente familiar. Su esposa y sus hijos lo acompañan en esta iniciativa, y colaboran especialmente en la elaboración de las fichas que permiten identificar y documentar las características de cada máquina.

El hierro como sello de la colección

La búsqueda tiene una premisa clara: recuperar motosierras antiguas fabricadas principalmente en hierro, desde los primeros modelos a combustión hasta principios de la década de 1980, cuando comenzó a incorporarse el plástico en estas herramientas.

Entre las marcas que llegaron a Misiones durante las etapas de importación masiva se encuentran STIHL, Echo, McCulloch y Pioneer. No obstante, los ejemplares más difíciles de conseguir suelen ser aquellos que los pioneros trajeron de manera particular, con modelos y cilindradas que no ingresaron en grandes cantidades.

Una de las piezas más antiguas es una Motor Union procedente de Checoslovaquia, relacionada con la zona de San Javier. Hippler la consiguió a través del Museo Faryluk, de Leandro N. Alem. Se trata de un modelo fabricado a partir de 1938, que pudo recuperar para su exhibición, aunque todavía necesita varias piezas para volver a funcionar.

La máquina también llama la atención por su espada, cuya longitud podía elegirse de acuerdo con las necesidades del operario. Según explicó el coleccionista, las opciones iban desde unos 80 centímetros hasta 1,80 o incluso dos metros.

Tres máquinas con mecanismos particulares

Entre los ejemplares que se destacan por sus características técnicas aparece un mototroceador de la década de 1960, cuyo mecanismo realiza un corte similar al de un serrucho. Es una pieza diferente de las motosierras convencionales y forma parte de los modelos que Hippler busca preservar por su singularidad.

Otra máquina llamativa es una Staippon de origen sueco. Su sistema arranca en sentido inverso y, mediante una reductora ubicada en la salida, revierte el giro para que el mecanismo funcione en el sentido correspondiente. Se trata de una particularidad que la distingue dentro de la colección.

También conserva una McCulloch estadounidense que cuenta con una manija de arranque ubicada a la derecha. El coleccionista señaló que es el único ejemplar de esas características que tiene, lo que la convierte en una de las piezas especiales de su muestra.

Aunque varias máquinas todavía funcionan, estima que entre 20 y 22 ejemplares están en condiciones de ponerse en marcha. De todos modos, evita encenderlas durante las exposiciones para no generar olor a combustible y reducir las dificultades de mantenimiento.

Las anécdotas que vuelven con cada máquina

Más allá de sus características técnicas, uno de los aspectos más valiosos de Rescatando Historias es la reacción de quienes reconocen una herramienta que formó parte de su vida laboral. Durante las muestras, algunos visitantes se acercan para identificar los modelos y compartir recuerdos de sus años de trabajo en el monte.

“Por ahí me dicen: ‘Mirá, con esta me corté la rodilla’ o ‘con esta, volteando, se me cae un gajo en la cabeza’”, relató Hippler sobre las historias que escucha de los antiguos trabajadores forestales.

La propuesta también convoca a distintas generaciones. Según contó, algunos jóvenes visitan la exposición y luego regresan con sus padres, abuelos o tíos, muchos de ellos vinculados a las tareas del monte. De esa manera, las motosierras se convierten en una oportunidad para recuperar experiencias y transmitir parte de la historia productiva de la provincia.

Para ampliar su colección, Hippler mantiene contacto con aficionados de Misiones y de otras provincias, especialmente de Buenos Aires. A través de grupos de coleccionistas intercambian información, consiguen repuestos y negocian piezas que necesitan para completar determinados modelos.

Además, lleva un registro manuscrito con los datos técnicos que reúne de cada máquina, material que utiliza para preparar las fichas y que le permite conservar información sobre los ejemplares.

Una colección con valor sentimental

El coleccionista no busca establecer un precio para el conjunto. Para él, el valor de las motosierras está relacionado con el esfuerzo que implicó conseguirlas y con la confianza de quienes se las entregaron para que las preserve.

La iniciativa también tiene continuidad en su familia, que lo acompaña en el propósito de mantener las piezas y compartirlas con el público. Aunque define el espacio donde las guarda como su oficina privada, recibe visitantes que coordinan previamente una cita.

Quienes quieran conocer la colección pueden contactarlo a través de Facebook, donde figura como César Daniel Geisler, o comunicarse al 03743 455023. El espacio se encuentra en el cruce de Puerto Leoni, a pocos metros de la intersección de las rutas 8 y 12, a la altura del kilómetro 1446.

Entre máquinas que dejaron de trabajar hace décadas y recuerdos que todavía permanecen vivos, Rescatando Historias propone una forma diferente de acercarse al pasado forestal misionero. Cada motosierra recuperada conserva algo más que hierro y mecanismos: también guarda las huellas de quienes trabajaron con ella y de una época en la que estas herramientas eran parte cotidiana de la vida en el monte.

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