La crisis yerbatera golpea también a la cooperativa La Hoja de San Ignacio: que acumula más de 2.100 millones de pesos en cheques rechazados

La profunda crisis que atraviesa la cadena yerbatera de la región, en un contexto que también afecta a otras economías regionales como el té, la forestoindustria y la mandioca entre otros, impacta de lleno en secaderos pertenecientes a empresas y cooperativas, como la Cooperativa de Trabajo “La Hoja”, con sede en San Ignacio. La entidad, dedicada a la elaboración de yerba mate, mate cocido y té —con producción y comercialización tanto en Misiones como en Rosario, Santa Fe— enfrenta una situación financiera agobiante, similar a la que atraviesan numerosos secaderos de la provincia.

La caída del precio de la hoja verde, la obligación de competir en un mercado saturado por decenas de marcas, el sobre stock de producto terminado y la dificultad para ampliar los canales de comercialización conforman un escenario complejo que limita la sostenibilidad de la mayoría de los establecimientos yerbateros. En ese marco, La Hoja no logró escapar al deterioro general del sector.

De acuerdo con datos publicados este miércoles en la página oficial del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la cooperativa registra un total de 696 cheques rechazados. Del total, 51 fueron posteriormente abonados, pero aun así la deuda acumulada supera los 2.100 millones de pesos al día de hoy. Los rechazos se produjeron por falta de fondos, una situación que se repite en buena parte de la industria yerbatera misionera y que refleja la tensión financiera que atraviesa la actividad.

Desde el sector insisten en que no se trata de un caso aislado ni atribuible exclusivamente a la gestión de una empresa. Por el contrario, advierten que la mayoría de los establecimientos de la región presenta problemas similares, producto de una combinación de factores estructurales y coyunturales que vienen afectando la rentabilidad del negocio.

En el caso particular de La Hoja, la situación adquiere una dimensión social adicional. Se trata de una cooperativa de trabajo integrada por más de 100 trabajadores, muchos de ellos con una larga trayectoria en la actividad. La entidad se conformó en 2008, tras la quiebra de la empresa Martín y Cía., cuando sus empleados decidieron recuperar la planta y continuar con la producción bajo el formato cooperativo.

Desde entonces, la cooperativa logró mantenerse en funcionamiento gracias al esfuerzo sostenido de sus asociados. Entre ellos se encuentran algunos de los trabajadores originales que protagonizaron la recuperación de la empresa, aunque hoy ya quedan pocos, y una mayoría que se incorporó con el correr de los años. Todos ellos afrontan los desafíos propios de una estructura productiva compleja: el mantenimiento de yerbales antiguos, una planta industrial que fue modernizada por la propia cooperativa y los elevados costos operativos que demanda el funcionamiento cotidiano.

La crisis actual vuelve a poner en evidencia las dificultades que atraviesan las economías regionales y, en particular, el sector yerbatero misionero. Mientras los problemas financieros se profundizan y se multiplican los cheques rechazados, desde el ámbito productivo advierten que sin medidas que atiendan la rentabilidad y el acceso a mercados, la continuidad de muchos establecimientos —incluidas cooperativas de trabajo— queda seriamente comprometida.

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