Las investigaciones que analizan el potencial de la yerba mate como aliada en la prevención o el retraso de enfermedades neurodegenerativas continúan sumando evidencia científica. Un equipo liderado por el investigador del CONICET Juan Ferrario avanza en una serie de estudios que muestran efectos positivos sobre modelos experimentales de la enfermedad de Parkinson, con resultados que ya fueron enviados a publicación científica y nuevas líneas de trabajo en desarrollo.
Los trabajos, realizados en colaboración con especialistas de distintas provincias, buscan comprender cómo ciertos compuestos presentes en la yerba mate podrían contribuir a proteger las neuronas afectadas por esta enfermedad neurodegenerativa, que se caracteriza por la pérdida progresiva de células nerviosas encargadas del control del movimiento.
Uno de los estudios más avanzados se desarrolló sobre modelos experimentales en ratones. Según explicó Ferrario, los animales consumieron yerba mate durante tres meses antes de que se les indujera una lesión similar a la que provoca el Parkinson y continuaron recibiendo la infusión durante un mes más.
“En estos ratones que tomaron mate se ve que la muerte de las neuronas es un 10% menos. Algo que para la enfermedad es muy significativo porque los síntomas clínicos aparecen cuando la muerte de las neuronas superó el 80%”, señaló el investigador.
De acuerdo con los resultados obtenidos, el consumo de yerba mate contribuiría a generar un entorno celular más favorable para la supervivencia de las neuronas, retrasando los procesos degenerativos asociados a la enfermedad.
En paralelo, el equipo trabaja con modelos celulares para identificar qué componentes específicos de la yerba mate son responsables de estos efectos. Allí surgió uno de los hallazgos más relevantes: el papel del ácido clorogénico, uno de los compuestos más abundantes presentes en la infusión.

“Encontramos que hay un compuesto de la yerba mate que se llama ácido clorogénico. Este compuesto activa una vía de señalización celular que regula el metabolismo y cómo la célula modula su energía”, explicó Ferrario.
El científico destacó que investigaciones realizadas en otros países comienzan a encontrar resultados similares en estudios vinculados al café, bebida que también contiene altos niveles de ácido clorogénico.
“Los que investigan café, después de más de 30 años mirando la cafeína, se dieron cuenta de que la explicación venía por otro lado y ahora están investigando el ácido clorogénico. Eso fortalece nuestras hipótesis”, afirmó.
A partir de estos avances, el grupo proyecta profundizar el análisis sobre la autofagia, un mecanismo natural mediante el cual las células eliminan componentes dañados y reciclan estructuras internas. Este proceso suele alterarse en pacientes con Parkinson y otras enfermedades neurodegenerativas.
“Nos vamos a focalizar más todavía en un proceso que se llama autofagia. Es un proceso de limpieza celular muy importante porque es una de las cosas que fallan en el Parkinson. Nosotros estamos encontrando algo muy parecido con el ácido clorogénico y con el extracto de yerba mate”, indicó.
Ferrario remarcó que la coincidencia de resultados con investigaciones desarrolladas por otros equipos científicos del mundo aporta mayor solidez a los hallazgos obtenidos hasta el momento.
En un contexto complejo para el financiamiento de la ciencia en Argentina, el investigador destacó además el respaldo recibido por parte del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), que recientemente aprobó un nuevo aporte para garantizar la continuidad de los estudios.
“El INYM me acaba de aceptar un apoyo a la investigación. No es tanto dinero, pero es suficiente como para poder terminar. El proyecto fue aprobado por la totalidad del directorio y eso es muy importante”, valoró.
Actualmente, el equipo está integrado por apenas dos investigadores principales, además de estudiantes que colaboran en distintas etapas de los proyectos. Aun así, los avances logrados comienzan a despertar interés más allá de las fronteras de Sudamérica.
“En el mundo está creciendo muchísimo el interés por la yerba mate. Ya hay grupos de investigación que no son de Sudamérica trabajando sobre este tema y algo que les importa mucho son los aspectos que tiene sobre la salud”, destacó Ferrario.
Mientras los trabajos avanzan hacia nuevas publicaciones científicas, los investigadores consideran que los resultados obtenidos hasta ahora representan un paso importante para comprender mejor los beneficios potenciales de la yerba mate y su impacto sobre enfermedades neurodegenerativas. Aunque aún queda camino por recorrer, los estudios abren perspectivas prometedoras para futuras investigaciones sobre uno de los productos más emblemáticos de la región.
Los trabajos, realizados en colaboración con especialistas de distintas provincias, buscan comprender cómo ciertos compuestos presentes en la yerba mate podrían contribuir a proteger las neuronas afectadas por esta enfermedad neurodegenerativa, que se caracteriza por la pérdida progresiva de células nerviosas encargadas del control del movimiento.
Uno de los estudios más avanzados se desarrolló sobre modelos experimentales en ratones. Según explicó Ferrario, los animales consumieron yerba mate durante tres meses antes de que se les indujera una lesión similar a la que provoca el Parkinson y continuaron recibiendo la infusión durante un mes más.
“En estos ratones que tomaron mate se ve que la muerte de las neuronas es un 10% menos. Algo que para la enfermedad es muy significativo porque los síntomas clínicos aparecen cuando la muerte de las neuronas superó el 80%”, señaló el investigador.
De acuerdo con los resultados obtenidos, el consumo de yerba mate contribuiría a generar un entorno celular más favorable para la supervivencia de las neuronas, retrasando los procesos degenerativos asociados a la enfermedad.
En paralelo, el equipo trabaja con modelos celulares para identificar qué componentes específicos de la yerba mate son responsables de estos efectos. Allí surgió uno de los hallazgos más relevantes: el papel del ácido clorogénico, uno de los compuestos más abundantes presentes en la infusión.
“Encontramos que hay un compuesto de la yerba mate que se llama ácido clorogénico. Este compuesto activa una vía de señalización celular que regula el metabolismo y cómo la célula modula su energía”, explicó Ferrario.
El científico destacó que investigaciones realizadas en otros países comienzan a encontrar resultados similares en estudios vinculados al café, bebida que también contiene altos niveles de ácido clorogénico.
“Los que investigan café, después de más de 30 años mirando la cafeína, se dieron cuenta de que la explicación venía por otro lado y ahora están investigando el ácido clorogénico. Eso fortalece nuestras hipótesis”, afirmó.
A partir de estos avances, el grupo proyecta profundizar el análisis sobre la autofagia, un mecanismo natural mediante el cual las células eliminan componentes dañados y reciclan estructuras internas. Este proceso suele alterarse en pacientes con Parkinson y otras enfermedades neurodegenerativas.
“Nos vamos a focalizar más todavía en un proceso que se llama autofagia. Es un proceso de limpieza celular muy importante porque es una de las cosas que fallan en el Parkinson. Nosotros estamos encontrando algo muy parecido con el ácido clorogénico y con el extracto de yerba mate”, indicó.
Ferrario remarcó que la coincidencia de resultados con investigaciones desarrolladas por otros equipos científicos del mundo aporta mayor solidez a los hallazgos obtenidos hasta el momento.
En un contexto complejo para el financiamiento de la ciencia en Argentina, el investigador destacó además el respaldo recibido por parte del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), que recientemente aprobó un nuevo aporte para garantizar la continuidad de los estudios.
“El INYM me acaba de aceptar un apoyo a la investigación. No es tanto dinero, pero es suficiente como para poder terminar. El proyecto fue aprobado por la totalidad del directorio y eso es muy importante”, valoró.
Actualmente, el equipo está integrado por apenas dos investigadores principales, además de estudiantes que colaboran en distintas etapas de los proyectos. Aun así, los avances logrados comienzan a despertar interés más allá de las fronteras de Sudamérica.
“En el mundo está creciendo muchísimo el interés por la yerba mate. Ya hay grupos de investigación que no son de Sudamérica trabajando sobre este tema y algo que les importa mucho son los aspectos que tiene sobre la salud”, destacó Ferrario.
Mientras los trabajos avanzan hacia nuevas publicaciones científicas, los investigadores consideran que los resultados obtenidos hasta ahora representan un paso importante para comprender mejor los beneficios potenciales de la yerba mate y su impacto sobre enfermedades neurodegenerativas. Aunque aún queda camino por recorrer, los estudios abren perspectivas prometedoras para futuras investigaciones sobre uno de los productos más emblemáticos de la región.
Los trabajos, realizados en colaboración con especialistas de distintas provincias, buscan comprender cómo ciertos compuestos presentes en la yerba mate podrían contribuir a proteger las neuronas afectadas por esta enfermedad neurodegenerativa, que se caracteriza por la pérdida progresiva de células nerviosas encargadas del control del movimiento.
Uno de los estudios más avanzados se desarrolló sobre modelos experimentales en ratones. Según explicó Ferrario, los animales consumieron yerba mate durante tres meses antes de que se les indujera una lesión similar a la que provoca el Parkinson y continuaron recibiendo la infusión durante un mes más.
“En estos ratones que tomaron mate se ve que la muerte de las neuronas es un 10% menos. Algo que para la enfermedad es muy significativo porque los síntomas clínicos aparecen cuando la muerte de las neuronas superó el 80%”, señaló el investigador.
De acuerdo con los resultados obtenidos, el consumo de yerba mate contribuiría a generar un entorno celular más favorable para la supervivencia de las neuronas, retrasando los procesos degenerativos asociados a la enfermedad.
En paralelo, el equipo trabaja con modelos celulares para identificar qué componentes específicos de la yerba mate son responsables de estos efectos. Allí surgió uno de los hallazgos más relevantes: el papel del ácido clorogénico, uno de los compuestos más abundantes presentes en la infusión.
“Encontramos que hay un compuesto de la yerba mate que se llama ácido clorogénico. Este compuesto activa una vía de señalización celular que regula el metabolismo y cómo la célula modula su energía”, explicó Ferrario.
El científico destacó que investigaciones realizadas en otros países comienzan a encontrar resultados similares en estudios vinculados al café, bebida que también contiene altos niveles de ácido clorogénico.
“Los que investigan café, después de más de 30 años mirando la cafeína, se dieron cuenta de que la explicación venía por otro lado y ahora están investigando el ácido clorogénico. Eso fortalece nuestras hipótesis”, afirmó.
A partir de estos avances, el grupo proyecta profundizar el análisis sobre la autofagia, un mecanismo natural mediante el cual las células eliminan componentes dañados y reciclan estructuras internas. Este proceso suele alterarse en pacientes con Parkinson y otras enfermedades neurodegenerativas.
“Nos vamos a focalizar más todavía en un proceso que se llama autofagia. Es un proceso de limpieza celular muy importante porque es una de las cosas que fallan en el Parkinson. Nosotros estamos encontrando algo muy parecido con el ácido clorogénico y con el extracto de yerba mate”, indicó.
Ferrario remarcó que la coincidencia de resultados con investigaciones desarrolladas por otros equipos científicos del mundo aporta mayor solidez a los hallazgos obtenidos hasta el momento.
En un contexto complejo para el financiamiento de la ciencia en Argentina, el investigador destacó además el respaldo recibido por parte del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), que recientemente aprobó un nuevo aporte para garantizar la continuidad de los estudios.
“El INYM me acaba de aceptar un apoyo a la investigación. No es tanto dinero, pero es suficiente como para poder terminar. El proyecto fue aprobado por la totalidad del directorio y eso es muy importante”, valoró.
Actualmente, el equipo está integrado por apenas dos investigadores principales, además de estudiantes que colaboran en distintas etapas de los proyectos. Aun así, los avances logrados comienzan a despertar interés más allá de las fronteras de Sudamérica.
“En el mundo está creciendo muchísimo el interés por la yerba mate. Ya hay grupos de investigación que no son de Sudamérica trabajando sobre este tema y algo que les importa mucho son los aspectos que tiene sobre la salud”, destacó Ferrario.
Mientras los trabajos avanzan hacia nuevas publicaciones científicas, los investigadores consideran que los resultados obtenidos hasta ahora representan un paso importante para comprender mejor los beneficios potenciales de la yerba mate y su impacto sobre enfermedades neurodegenerativas. Aunque aún queda camino por recorrer, los estudios abren perspectivas prometedoras para futuras investigaciones sobre uno de los productos más emblemáticos de la región.
“Pasaron de suplentes a titulares”: @passalacquaok entregó títulos y llamó a los misioneros a estar “espalda con espalda”https://t.co/VMvMDQBLc8 pic.twitter.com/SsBjFuYSi8
— misionesonline.net (@misionesonline) June 10, 2026



