Zafra 2025: productores de té enfrentan su tercera temporada con incertidumbre

Con una caída del 22% en las exportaciones durante el primer semestre, la zafra 2025 de té en Misiones comienza con incertidumbre. Productores advierten sobre los altos costos, el retraso del tipo de cambio y un precio oficial que no alcanza para sostener la actividad.

En medio de una coyuntura económica compleja, el sector tealero misionero se prepara para una nueva zafra con más preguntas que respuestas. La poda ya comenzó en muchas chacras, pero la cosecha arrancará, con suerte, en noviembre. “Estamos tomando el inicio de la zafra con mucha cautela”, resume Jorge Klimiuk, titular de Klimiuk Infusiones.

El empresario reconoce que el panorama internacional es determinante: “Hoy no podemos trasladar los costos que se dispararon en dólares. Son dos zafras consecutivas que tuvimos que finalizar antes de tiempo”, advierte. La situación ha generado despidos y una merma significativa en la producción, afectando tanto a secaderos como a productores.

El precio acordado en la última reunión de la COPROTÉ fue de 95 pesos por kilo de hoja verde, una cifra que ninguno de los sectores considera ideal. Klimiuk destaca que este valor es producto de un “esfuerzo enorme” de la provincia y un consenso frágil entre industria y productores. “Al productor tampoco le alcanza por los costos que tuvo”, remarca.

Entre los factores más críticos, los productores mencionan el retraso cambiario y la falta de incentivos fiscales. “No pedimos una devaluación, pero tampoco tuvimos ninguna quita de impuestos”, reclama Klimiuk. El financiamiento también es un obstáculo: “Hoy las tasas en pesos rondan el 75% anual, algo inviable para una actividad que exporta durante todo el año”.

La crisis golpea con más fuerza a los pequeños productores. Jorge Ariel Drachenberg, de Campo Grande, lo explica con claridad: “Mi familia tiene apenas 7 hectáreas. Esa escala no permite tener maquinaria propia ni afrontar los costos actuales”. Para ellos, incluso los 130 pesos por kilo —valor solicitado por muchos— resultan insuficientes.

Drachenberg señala que el precio del combustible ha sido otro golpe letal. “Hace dos años necesitábamos seis kilos de té para comprar un litro de gasoil. Hoy necesitamos entre 15 y 16”, dice. Asegura que ya no hay margen para seguir bajando costos: “Hicimos todas las inversiones posibles, pero no hay más de dónde recortar”.

Té

En este contexto, el mercado local de té en hebras se ha convertido en una luz tenue en medio de la tormenta. “Es chico, pero crece. Hoy los productores misioneros están abasteciendo a casas de té en centros urbanos, con una calidad que compite con cualquier té del mundo”, destaca Klimiuk. Aun así, reconoce que es un nicho aún incipiente.

En términos climáticos, la temporada no ha sido especialmente adversa. “Tuvimos heladas, pero ya estamos podando eso para provechar la primavera. En general, el clima está acompañando”, sostiene Drachenberg. Los pronósticos para la primavera son alentadores, siempre que no se repitan los veranos secos con largos períodos sin lluvias.

La zafra aún no tiene fecha firme de inicio. Todo depende del comportamiento del mercado internacional y de la evolución de los contratos de exportación. “Hoy se produce lo que se tiene vendido. No se produce ni un kilo más”, advierte Klimiuk, con crudeza.

En tanto, la mesa de diálogo con el gobierno provincial sigue abierta. “Siempre está la esperanza de una nueva reunión y que se pueda hablar de un precio más justo”, dice Drachenberg. Sin embargo, la presión del modelo de negocio de escala deja a muchos pequeños productores al margen del sistema.

Con un contexto económico nacional poco favorable, y un mercado internacional competitivo dominado por gigantes como Kenia y Sri Lanka, el té argentino, que representa apenas el 4% de la producción mundial, enfrenta una nueva zafra con resiliencia, incertidumbre y el reclamo silencioso de quienes no quieren quedar afuera.

Últimas Noticias

- Advertisement -Newspaper WordPress Theme

Lo Último