“Si se mejora el precio, se ordena toda la cadena”, sostuvo un productor yerbatero y ex director del INYM

El productor yerbatero y ex director del INYM, Marcelo Hacklander, advirtió que la actividad atraviesa un punto crítico por precios muy por debajo del costo, demoras en los pagos y cheques rechazados.

La crisis de la yerba mate suma nuevos capítulos y el diagnóstico desde el sector productivo es contundente. Marcelo Hacklander, productor yerbatero y ex director del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), aseguró que la actividad atraviesa “una situación pésima” y advirtió que hoy el productor pierde dinero con cada kilo que entrega.

“Uno de los actores principales era la política. Tenía que haber actuado ya en 2024, cuando pedimos auxilio con respecto al decreto 70/23. Era el momento donde tenían que haberse plantado y darnos el apoyo que necesitábamos”, afirmó. Según explicó, lejos de mejorar el escenario, nuevas regulaciones redujeron aún más las funciones del INYM, dejando al sector sin herramientas de equilibrio.

El problema central es el precio. Actualmente, las ofertas oscilan entre 180 y 220 pesos por kilo puesto en secadero, muy por debajo del costo real de producción. “El valor de costo era de 420 a 450 pesos. Había una diferencia de alrededor de 200 pesos por kilo”, detalló.

A ese precio, explicó Hacklander, deben descontarse 42 pesos de corresponsabilidad gremial, entre 100 y 120 pesos de tarifa y flete, 11 pesos de aportes personales por kilo y el 1,5% del impuesto al cheque. “Te quedan 40 o 50 pesos por kilo. ¿Cómo recupero lo que invierto?”, cuestionó.

La consecuencia económica es directa: según estimaciones del sector, el año pasado dejaron de ingresar alrededor de 180 mil millones de pesos en la zona productora, que abarca Misiones y el norte de Corrientes. “No es un dato menor. Hablamos de más de 13 mil familias productoras y 15 mil trabajadores rurales directamente involucrados, sin contar secaderos, molinos y transporte”, remarcó.

A la caída del precio se suma la crisis financiera. “Hay gente que entregó su yerba el año pasado y todavía no cobró porque tiene los cheques en la mano. Otros tuvieron cheques rebotados que fueron reemplazados por cheques a más plazo”, señaló. Los pagos pueden demorar entre 30 y hasta 180 días, lo que vuelve inviable una actividad que funciona con flujo constante.

Consultado sobre los próximos meses, el panorama no es alentador. “Una de las salidas que encontramos como productores es parar directamente y no seguir invirtiendo en el cultivo porque sabemos que no lo vamos a recuperar nunca”, advirtió. Incluso tareas básicas como la limpieza del yerbal se vuelven difíciles de sostener.

La problemática de la mano de obra también persiste. Hacklander recordó que desde hace años el sector enfrenta dificultades para registrar trabajadores debido a incompatibilidades con planes sociales. Si bien hubo intentos de regularizar la situación, el impacto fue parcial y la escasez de mano de obra continúa.

En paralelo, la cosecha mecanizada aparece como alternativa, aunque el productor relativizó su impacto. “La tarefa equivale entre un 10 y 15% del valor que recibimos por la materia prima. No es un costo que explique esta crisis”, sostuvo, y advirtió que una mecanización masiva podría dejar a miles de trabajadores fuera del sistema laboral.

Para el dirigente, la solución es clara: recomponer el precio. “Si se mejora el precio, se empieza a arreglar todo. Se soluciona toda la cadena perfectamente bien”, afirmó. Según su mirada, la actividad tiene capacidad de recuperación si se restablece una ecuación económica sostenible.

El deterioro ya genera consecuencias sociales profundas. “Tengo productores que se están yendo a Brasil para ver si consiguen una changa porque acá no tienen forma de sobrevivir. Imaginate llegar a ese punto”, lamentó. Para Hacklander, el éxodo es una señal alarmante del momento que atraviesa la principal economía regional de Misiones.

En un contexto donde la yerba mate fue clave para sostener la actividad económica provincial incluso durante la pandemia, el sector vuelve a reclamar medidas urgentes. “Es impresionante el movimiento económico que produce la yerba en la zona. Pero hoy estamos en un punto de quiebre”, concluyó.

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