El fenómeno El Niño se instala en Misiones: agrometeorólogo advierte sobre el riesgo de erosión hídrica y urge a proteger el suelo

Las intensas precipitaciones que azotaron a la provincia de Misiones en las últimas horas han encendido las alarmas en el sector productivo regional. Las copiosas lluvias acumuladas generaron el desborde de arroyos y anegamientos en diversas localidades de la zona sur, configurando un escenario que los especialistas identifican como el inicio formal del fenómeno meteorológico de El Niño en la región. El evento climático global ya comenzó a manifestar su impacto directo sobre el territorio agroindustrial de la provincia, exponiendo los campos a riesgos estructurales en un momento clave del ciclo productivo.

El suelo, considerado el principal capital de las familias colonas, ha quedado expuesto al daño de la erosión hídrica en pleno proceso de preparación de la tierra para las siembras de primavera. El agrometeorólogo José Olinuk, referente histórico de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA de Cerro Azul, detalló la magnitud del temporal que afectó al territorio provincial: “En la zona sur fue muy abundante y más hacia la costa del Uruguay. O sea, a medida que nos acercábamos hacia el Uruguay y posteriormente en Brasil, las lluvias fueron más abundantes”.

El especialista precisó que en la estación del INTA los registros de precipitación rozaron los 140 milímetros, mientras que en la costa del río Uruguay el impacto fue todavía mayor. “Ahí fue aproximadamente 170 o 180 milímetros”, puntualizó José Olinuk, señalando que este volumen hídrico fue el causante directo del desborde de los cursos de agua y de los anegamientos que afectaron a diversos barrios del municipio de San Javier.

El riesgo de los suelos desprotegidos ante la erosión

El principal foco de preocupación para los productores misioneros radica en el estado de los campos de cultivo en esta época del año. Si bien todavía no se han concretado las siembras de primavera de los principales cultivos anuales, los trabajos previos de laboreo y movimiento de tierra dejan el suelo altamente vulnerable ante tormentas de gran intensidad. El agrometeorólogo explicó que “lo que más se puede estar afectando es incluso al suelo”, dado que cuando un productor comienza la preparación de la tierra para rubros clave como el tabaco, el maíz o la mandioca, las precipitaciones de gran volumen “ocasionan una erosión hídrica muy importante, muy dañina”.

Frente a este panorama adverso, el experto remarcó que la prioridad absoluta de la gestión agrícola debe ser la conservación de la capa fértil de la chacra, por lo que recomendó la adopción urgente de medidas de manejo hídrico y conservación. El consejo de Olinuk para los colonos es directo y categórico: “Cuiden mucho el suelo, que no lo tengan desprotegido. Eso es lo primero que les digo porque el capital más importante de un productor es su suelo, una vez que se destruye, recuperar la fertilidad es muy difícil, es muy costoso y lleva mucho tiempo”. En este sentido, el técnico sugirió además mantener limpios los caminos internos de los establecimientos y asegurar un correcto drenaje para evitar que las vías de acceso queden completamente intransitables.

Respecto a la evolución del tiempo para los próximos meses, las proyecciones técnicas indican que la inestabilidad climática será una constante en la región, aunque no se manifestará de manera ininterrumpida. La presencia activa de El Niño incrementa de forma notable la probabilidad de eventos meteorológicos severos en la provincia a medida que avance el calendario estacional. Olinuk anticipó un escenario complejo para el agro misionero debido a la alta frecuencia de tormentas fuertes que suelen registrarse históricamente durante la primavera en la jurisdicción. Asimismo, alertó sobre un riesgo latente para las plantaciones: “La probabilidad es alta de que tengamos tormentas y granizo porque la frecuencia de granizo comienza a aumentar muchísimo a partir del mes de septiembre”.

Por último, el agrometeorólogo diferenció la precisión de los pronósticos diarios frente a las tendencias climáticas generales de mediano y largo plazo. Mientras que las variaciones atmosféricas de corto plazo presentan una dinámica compleja de anticipar con exactitud, la tendencia estacional es contundente debido a que depende directamente de la temperatura superficial del océano Pacífico. El especialista concluyó que “el Niño es un evento macro” y que, debido a que su desarrollo continúa en aumento, “la probabilidad es mucho más alta de decir que va a llover mucho” durante la presente temporada productiva.

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