Un estudio desarrollado en el INTA Cerro Azul evalúa el uso de compost de bosta de vaca, aserrín y corteza de pino como alternativas a la turba, un recurso natural no renovable ampliamente utilizado como sustrato.
La corteza de pino, el compost de bosta de vaca y el compost de aserrín podrían convertirse en la base de un sustrato desarrollado con materiales disponibles en Misiones para la producción hortícola. Esa es la apuesta de una investigación que lleva adelante el ingeniero agrónomo Adolfo Fogel, becario de extensión del INTA Cerro Azul, quien busca reemplazar la turba, uno de los principales componentes de los sustratos utilizados en sistemas de semihidroponía.
El trabajo forma parte de su tesis de la Maestría en Cultivos Intensivos de la Universidad Nacional del Litoral y surgió a partir de una necesidad concreta: encontrar alternativas locales para sustituir un insumo que hoy proviene principalmente del exterior y cuya disponibilidad depende de un recurso natural no renovable. “Como en la zona no había estudios avanzados sobre semihidroponía, decidimos trabajar en esta temática. Lo que buscamos es encontrar un reemplazo para la turba utilizando materiales locales”, explicó Fogel, quien desarrolla la investigación bajo la dirección de la ingeniera Lorena Bárbaro.
La elección de la turba no es casual. Este material, formado por la lenta descomposición de materia orgánica en ambientes muy fríos y húmedos, posee una gran capacidad para retener agua y nutrientes, cualidades que lo convierten en uno de los componentes más utilizados en los sustratos para cultivos intensivos. Sin embargo, también presenta importantes limitaciones: es un recurso no renovable, su extracción genera impacto ambiental y gran parte del material utilizado en el país proviene de turberas ubicadas en Europa o, en menor medida, en Tierra del Fuego.

El desafío de encontrar un reemplazo local
Actualmente, los ensayos se realizan utilizando diferentes proporciones de corteza de pino y turba para determinar cuál ofrece el mejor desempeño en cultivos de hoja desarrollados en semihidroponía. Una vez identificada esa combinación, la siguiente etapa consistirá en comenzar a reemplazar progresivamente la turba por materiales disponibles en la provincia.
“En principio vamos a utilizar compost de bosta de vaca, que es un recurso que se consigue bastante fácilmente en Misiones. Después evaluaremos compost de aserrín, que también proviene de un residuo muy abundante de los aserraderos, y más adelante analizaremos otros materiales para comparar su comportamiento”, detalló el investigador.
La corteza de pino, otro de los componentes del sustrato, ya forma parte del sistema debido a la disponibilidad que existe en la provincia como subproducto de la actividad forestoindustrial. Su función es aportar aireación al sustrato, mientras que el componente que se busca reemplazar es el encargado de retener agua y nutrientes, una función que actualmente cumple la turba.

Una tecnología para producir con mayor control
La investigación se desarrolla sobre un sistema de semihidroponía en canaletas, una tecnología que permite cultivar sin utilizar suelo agrícola y controlar con mayor precisión variables como el riego, la fertilización y la nutrición de las plantas. Según Fogel, este sistema representa una alternativa especialmente útil en zonas donde la horticultura enfrenta problemas sanitarios provocados por enfermedades presentes en el suelo.
“La semihidroponía nos permite controlar muchas más variables durante el ciclo de producción. Podemos ajustar mejor el riego, la fertilización y evitar muchas enfermedades del suelo, por lo que también disminuye la necesidad de utilizar determinados agroquímicos”, explicó.
No obstante, el investigador aclaró que se trata de un sistema cuya implementación requiere una inversión superior a la producción tradicional. “Siempre tiene un costo mayor asociado, por eso su utilización se justifica cuando existen problemas importantes de enfermedades en el suelo o cuando se busca obtener un producto diferenciado”, señaló.

Aprovechar los recursos de Misiones
Además de encontrar un reemplazo para la turba, el proyecto busca aprovechar materiales que hoy se generan como subproductos de otras actividades productivas de la provincia. En ese sentido, tanto el compost elaborado con estiércol bovino como el obtenido a partir del aserrín representan alternativas con potencial para incorporarse a la elaboración de sustratos.
El trabajo también contempla, en una etapa posterior, evaluar opciones que permitan reducir otros costos del sistema, como el reemplazo de las canaletas comerciales utilizadas en los ensayos por estructuras construidas con materiales disponibles localmente. La intención es adaptar progresivamente la tecnología a las condiciones productivas de Misiones sin perder eficiencia.
Para Fogel, el desarrollo de un sustrato elaborado con recursos provinciales no solo permitiría disminuir la dependencia de insumos externos, sino también generar alternativas de mayor valor agregado para materiales que ya forman parte de la matriz productiva misionera. Si los resultados acompañan, la investigación podría convertirse en una herramienta para fortalecer la producción hortícola bajo sistemas más eficientes y adaptados a la realidad local.

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